SAO PAULO, 9 oct (Xinhua) -- Brasil, una de las principales potencias agrícolas y alimentarias del mundo, prevé un crecimiento de hasta 7 por ciento en el valor de su mercado de bioinsumos, los productos obtenidos de materia vegetal y en cuya elaboración el país es líder global con proyecciones de alcanzar los 10.000 millones de reales (unos 1.850 millones de dólares) en 2030, señala un estudio del ramo.
La proyección de la Asociación Nacional de Promoción e Innovación de la Industria de Biológicos (ANPII Bio) se produce después de que el mercado movilizó unos 7.000 millones de reales (unos 1.400 millones de dólares) en 2025, en un contexto de expansión en el uso de soluciones biológicas y de amplio margen para aumentar la participación en los insumos agrícolas.
Los llamados bioinsumos son productos elaborados a partir de microorganismos, organismos vivos o sustancias de origen biológico que ayudan a nutrir los cultivos, mejorar la absorción de nutrientes y controlar plagas y enfermedades como alternativa o complemento a los fertilizantes.
Brasil es el principal mercado mundial de insumos biológicos destinados al agro, así como el más importante productor mundial de soya, jugo de naranja, café, proteína animal y etanol de caña de azúcar, entre otros productos.
La ANPII Bio espera una recuperación en la segunda mitad del año que permita alcanzar las proyecciones anuales.
"El crecimiento en volumen muestra que la adopción de los bioinsumos continúa avanzando, incluso en un entorno más desafiante", sostuvo la directora de Operaciones de la ANPII Bio, Larissa Bonotto.
El sector de insumos biológicos genera también beneficios económicos y ambientales en los cálculos del Ministerio de Agricultura.
La gubernamental Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) calculó que el uso de esos insumos permitió ahorrar unos 28.000 millones de dólares en el último ciclo agrícola y evitó la emisión de 280 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente en 2025, una reducción comparable a retirar 60 millones de automóviles de la circulación durante un año.
Por su parte, el presidente de la cooperativa Coopavel, Dilvo Grolli, consideró que los productos biológicos ganarán espacio frente a los químicos en la agricultura, en un proceso que apunta a ampliar el uso de estas soluciones en los cultivos.
Los bioinsumos forman parte de las soluciones de incentivos por parte del Gobierno para la actividad agropecuaria contra las emisiones que provocan el cambio climático, en particular para los pequeños y medianos agricultores, así como las cooperativas regionales que dependen de esfuerzos conjuntos y obtienen poco margen de lucro de sus productos.
Según la Embrapa, alrededor del 85 por ciento de la superficie brasileña dedicada a la soya utiliza esta tecnología, al tiempo que los inoculantes pueden elevar la productividad entre el 8 y el 16 por ciento.
La industria brasileña espera además avances en la reglamentación de la Ley 15.070 de 2024, conocida como Ley de Bioinsumos, mediante un decreto y normas complementarias que aporten previsibilidad jurídica, así como criterios para la seguridad, la calidad y el desarrollo de nuevas tecnologías.









