
RÍO DE JANEIRO, 5 oct (Xinhua) -- Más de 33 millones de brasileños que no acudieron a votar en la primera vuelta de las elecciones generales son uno de los principales focos de atención de las campañas para el balotaje, en una disputa ajustada en la que cada movimiento de electores puede tener un peso significativo, consideraron expertos.
"Es un contingente electoral bastante grande, son más de 33 millones de electores. Por tratarse de un volumen grande, es un volumen que puede, de cierta forma, decidir el ganador", afirmó el analista político Bhreno Vieira en entrevista con Xinhua.
La abstención fue la mayor registrada en una primera vuelta de elecciones generales desde 1998, al representar el 21,08 por ciento del electorado (33,4 millones de personas), según los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE).
Su importancia radica en que estas personas pueden votar en la segunda vuelta, el próximo 25 de octubre, por lo que las campañas de los dos contendientes no solo son por la disputa de los votos de los candidatos eliminados, sino también por conseguir que los abstencionistas acudan a las urnas.
En esa línea, el especialista advirtió que "no es lo ideal una abstención del 20 por ciento" y adquiere un peso todavía mayor en una elección definida por una diferencia relativamente reducida.

"La idea es intensificar y perfeccionar todos los mecanismos disponibles para conseguir disminuir ese porcentaje en el segundo turno", sostuvo.
Según Vieira, la ausencia es históricamente mayor entre los electores con menor nivel educativo y menores ingresos, grupos que presentan características diferenciadas de participación electoral, aunque advirtió que el aumento de la abstención se ha convertido en una tendencia persistente desde 2006.
En coincidencia, el analista político y profesor de la Fundación Getulio Vargas (FGV) Eduardo Grin identificó tres grupos especialmente relevantes entre quienes dejaron de votar: los mayores de 70 años, para quienes el voto es facultativo; los sectores de menores ingresos, y los jóvenes.
Explicó que este fenómeno se explica por "una combinación de factores", como los problemas de movilidad entre los electores de mayor edad y el menor interés político de determinados sectores, como en los de personas de menores ingresos, que en esta ocasión resulta particular, pues tradicionalmente tienen altos niveles de participación.
La magnitud del fenómeno llevó al presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, a anunciar que la Justicia Electoral reforzará sus esfuerzos para aumentar la participación en la segunda vuelta.
Los especialistas advierten que no se debe tener una interpretación simplista del fenómeno, ya que los 33,4 millones de abstencionistas no constituyen un bloque electoral homogéneo y no es posible convertir automáticamente la ausencia en una intención de voto.
Asimismo, la distribución territorial también presenta diferencias importantes: Mato Grosso do Sul (centro-oeste) registró la mayor abstención, con 23,87 por ciento; seguido por Río de Janeiro (sureste), con 23,32 por ciento, y Minas Gerais (sureste), con 22,79 por ciento.
Estos se suman a otros casi seis millones de electores que acudieron a las urnas pero no optaron por ninguno de los candidatos: alrededor de 2,2 millones votaron en blanco y 3,6 millones anularon su voto.
Estas cifras muestran que existe un amplio espacio de electores que no se tradujo en votos válidos, por lo que el escenario es estrecho y cada punto de aumento o disminución de la abstención puede modificar de manera significativa el volumen efectivo de votos para los dos candidatos del balotaje: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) y Flávio Bolsonaro (Partido Liberal).
El próximo domingo 25 de octubre, 158,74 millones de brasileños habilitados para votar tendrán que elegir entre los dos candidatos, tras una primera vuelta en la que Bolsonaro se impuso con el 47,03 por ciento de los votos a Lula da Silva, que obtuvo el 45,16 por ciento.■
