LA HABANA, 26 sep (Xinhua) -- El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció hoy sábado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York que el Gobierno de Estados Unidos mantiene, desde hace siete décadas, una política de agresión contra Cuba, intensificada en 2026.
"En Cuba (...) encaramos una agresión multidimensional del Gobierno de Estados Unidos, una hostilidad permanente, abusiva y despiadada que dura ya casi siete décadas", afirmó el jefe de la diplomacia cubana durante el debate general del 81º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Señaló que las medidas aplicadas por Washington abarcan restricciones a los productos y servicios que otros países pueden exportar o transportar hacia Cuba, además de acciones dirigidas contra las inversiones, el turismo, el financiamiento, la tecnología y los mercados.
Informó, además, que más de 7.000 contenedores permanecen detenidos en puertos y precisó que muchos transportan alimentos, medicamentos y dispositivos médicos, incluidos productos contratados por compañías privadas cubanas.
"Se llega al colmo de presionar a niveles insospechados a gobiernos soberanos para que renuncien a servicios médicos que nos solicitaron, para beneficio de sus respectivas poblaciones", sostuvo.
Como parte del recrudecimiento de esta política, desde enero de 2026 Washington ha impuesto un cerco energético que, según el canciller, impide a otros países exportar combustible a Cuba "por vía de la intimidación y la coerción".
Esa medida equivale a un bloqueo naval y, según el Derecho Internacional, constituye "un acto de guerra", afirmó el funcionario.
A las restricciones comerciales se suman presiones sobre empresarios para que abandonen inversiones y negocios en la isla, obstáculos para la llegada de embarques comerciales y acciones destinadas a limitar el flujo de visitantes y turistas.
"El impacto de un cerco tan férreo y despiadado tiene rostro humano, la guerra económica se dirige contra el pueblo, cae sobre la población cubana en su conjunto, cobra vidas, provoca dolor", afirmó.
También dijo que Washington ha reconocido el sufrimiento causado por las medidas, pero responsabiliza al Gobierno cubano.
Al respecto, el canciller rechazó la afirmación de Estados Unidos de que Cuba constituye una amenaza para la seguridad nacional y la política exterior de ese país.
En ese sentido, sostuvo que dichas declaraciones contradicen la realidad de una nación en desarrollo, de dimensiones relativamente pequeñas y con una economía de modesto desempeño.
Frente a esa posición, Cuba ha presentado ante las Naciones Unidas evidencias sobre sus esfuerzos en favor de la cooperación internacional, el entendimiento y la solución pacífica de las controversias, así como sobre su respaldo a la organización.
Durante su intervención, Rodríguez alertó sobre la persistencia de la amenaza del uso de la fuerza militar contra Cuba y señaló que esa conducta constituiría una violación del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
"De materializarse, constituiría un crimen de gran envergadura. Provocaría muertes de cubanos y de jóvenes estadounidenses y una enorme destrucción. Esperamos que nunca ocurra. Cuba ejercería con toda su determinación y energía el legítimo derecho a defenderse", ratificó.
Rodríguez rechazó cualquier intento de militarización, intervención o dominación en América Latina y el Caribe, región proclamada Zona de Paz en 2014 durante una cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños celebrada en La Habana.
"Tenemos la convicción de que el rumbo actual de las relaciones internacionales, de irrespeto al Derecho Internacional, desacato a las Naciones Unidas, y de imposición de la voluntad unilateral del más poderoso sobre otros países, por vía de la intimidación y la coerción, es peligroso y es insostenible", subrayó el diplomático.










