Por Cristóbal Chávez Bravo
SANTIAGO, 28 ago (Xinhua) -- Chile tiene la posibilidad de implementar políticas de gestión de riesgo para trabajar los usos del agua, en medio de una crisis hídrica estructural que afecta al país austral, destacó la doctora en ciencias Pilar Barría, en el marco del Día Mundial de los Lagos que se celebra cada 27 de agosto.
La académica de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile señaló en entrevista con Xinhua que los lagos son "súper importantes porque nos entregan muchos servicios ecosistémicos como la provisión de agua dulce".
Indicó que el Día Mundial de los Lagos, instaurado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), invita a "replantearnos cómo estamos haciendo la gestión, la protección y el cuidado de nuestros cuerpos de agua".
La investigadora recordó que en Chile existe una "tremenda diversidad" porque el país tiene lagos desde los 12 kilómetros cuadrados como la laguna de Aculeo, en el área Metropolitana de Santiago, o bien cuerpos de agua que superan los 500 kilómetros cuadrados, como el lago Llanquihue, en la región de Los Lagos, en la zona sur del país.
"Estamos hablando de mucha diferencia y eso también implica que hay diversidad en las políticas de Estado para poder conservarlos. Por una parte, necesitamos avanzar en tener más normas secundarias de calidad ambiental que permitan tener el monitoreo y el registro de cuáles son los niveles de descargas que puede haber para mantener los equilibrios en la calidad de estos cuerpos de agua", dijo.
La entrevistada se refirió a la necesidad de avanzar en la implementación de protecciones de humedales urbanos como la laguna de Aculeo, así como "adelantarse a los problemas, prepararse con una visión de gestión del riesgo para poder hacer una gestión adecuada de los usos y de cómo nosotros convivimos con estos cuerpos de agua".
"Tenemos la posibilidad de poder implementar políticas de gestión del riesgo para justamente poder trabajar desde lo que significan los usos del agua y también los niveles de descargas que hacemos", comentó.
"La parte de cambio climático corresponde más bien a proyecciones de largo plazo, en las que es difícil que nosotros podamos interferir más allá de mitigar el cambio climático, pero donde sí podemos actuar es a través de cómo nosotros interactuamos con los ecosistemas", reflexionó.
Barría comentó que aunque este año Chile ha sido impactado por el fenómeno climático de El Niño y se presentaron mayores niveles de lluvia, "corresponde a una anomalía o parte de la variabilidad natural".
"Se superpone a tendencias de largo plazo, que en este caso corresponden a un clima que es más seco y que de acuerdo a nuestras proyecciones de cambio climático, se proyecta que las condiciones basales sean de menor pluviosidad o de menor nivel de lluvias", aseveró.
Abundó que bajo este escenario, "si bien las lluvias o los mayores niveles de pluviosidad generan recargas o recuperación (...) esto no logra recargar ni recuperar descensos de largo plazo".
"De hecho, gran parte de Chile central muestra descensos", recordó la entrevistada, al mencionar que hay un estudio de 2024 que muestra "que los descensos son de más de 60 metros en la zona central".
En la Tierra existen más de 117 millones de lagos que cubren casi el 4 por ciento de la superficie del planeta, según datos de la ONU.
Aunque la mayor parte del agua dulce se almacena en glaciares y acuíferos, los lagos contienen alrededor del 90 por ciento del agua dulce superficial en estado líquido, lo que los convierte en fuentes cruciales e inmediatas de abastecimiento.












