SAN SALVADOR, 15 ago (Xinhua) -- El desarrollo de las regiones étnicas y el esfuerzo por reducir las brechas entre territorios y comunidades fueron algunos de los aspectos que más llamaron la atención del periodista salvadoreño Luis Laínez durante su visita a la región autónoma uygur de Xinjiang, en el noroeste de China.
En entrevista con Xinhua, el editor de Diario El Salvador afirmó que esta experiencia le permitió conocer de cerca la diversidad cultural de los habitantes del país asiático y observar cómo las tradiciones locales conviven con el desarrollo de las ciudades.
"La promoción de la modernización china y el logro de la prosperidad compartida (...) muestra cómo un país dirigido sabiamente conoce que el bienestar de todo su pueblo es primordial para la estabilidad social, pero, sobre todo, para conseguir mayores estadios de desarrollo", dijo Laínez.
En este contexto, continuó, la reciente legislación china orientada a promover el progreso y la unidad nacional adquiere especial relevancia en un país extenso y multicultural, donde el desarrollo de las comunidades representa un desafío a largo plazo.
El analista recalcó que el principio chino de que ninguna etnia debe quedarse atrás en el proceso de modernización refleja la importancia de fortalecer la infraestructura, fomentar las actividades productivas y potenciar las oportunidades de desarrollo en las distintas regiones del país.
Las ciudades en Xinjiang "cuentan con toda la infraestructura pública que se encuentra en otras ciudades, en otras latitudes de China, lo cual muestra que hay una permanente dedicación para estar incorporado al estándar nacional", puntualizó Laínez.
Asimismo, consideró que en China se observa un esfuerzo por combinar el desarrollo con la preservación de las tradiciones culturales.
"Mientras se respetan las costumbres y tradiciones, hay una incorporación a la nacionalidad china, lo cual revela esa multiplicidad de orígenes entre los ciudadanos de China", refirió el entrevistado.
Para el periodista salvadoreño, los pueblos originarios de su país han sido absorbidos en gran medida por un proceso de mestizaje desarrollado en los últimos cinco siglos.
También mencionó que hay casos en los que se ha respetado a las etnias y pueblos originarios, pero se mantienen alejados del resto de la población en busca de proteger sus formas de vida.
"Hay casos exitosos como la educación bilingüe en México y Bolivia, modelo de autonomía en regiones del Caribe nicaragüense o los proyectos ecoturísticos en regiones mayas de Guatemala. Sin embargo, se trata de casos aislados y no significan que sea la norma en el hemisferio", puntualizó.
El editor sostuvo que la experiencia de China en el desarrollo de sus regiones étnicas puede ser un punto de referencia para los países latinoamericanos, en especial en la manera de llevar oportunidades de crecimiento más allá de las grandes ciudades y acercarlas a las poblaciones originarias.
"Los procesos de descentralización y desarrollo enfocados en las ciudades del interior son un modelo que muchos países en América Latina pueden tomar en cuenta para sus propias comunidades", en líneas que van desde la industria y la agricultura hasta la creación y fortalecimiento de empresas, sugirió.
De acuerdo con Laínez, su reciente experiencia en China muestra que el desarrollo de las regiones del interior puede ir de la mano con la preservación de su identidad cultural y las tradiciones de sus habitantes.













