MANILA, 22 jul (Xinhua) -- Las relaciones entre China y Filipinas se encuentran ahora en una encrucijada, y corresponde a la parte filipina tomar las decisiones correctas y racionales respecto al camino a seguir, señaló hoy miércoles el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi.
Wang, también miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China, dijo lo anterior al reunirse con la secretaria de Asuntos Exteriores filipina, Maria Theresa Lazaro, en Manila, la capital de Filipinas.
El canciller chino explicó la firme posición de China a la parte filipina y presentó gestiones solemnes por la conducta imprudente del personal filipino que embistió navíos de aplicación de la ley chinos en Ren'ai Jiao.
Wang indicó que las relaciones entre China y Filipinas se han visto afectadas por persistentes dificultades y desafíos durante los últimos años, lo que claramente no beneficia a ninguna de las partes e impide el propio desarrollo de Filipinas. Ambas partes deben mantener conjuntamente la paz y el desarrollo en la región, que tanto ha costado conseguir, sin embargo, Filipinas avanza en dirección opuesta a otros países regionales, convirtiéndose en una fuente de perturbación para la paz y la estabilidad regionales.
Los hechos han demostrado que permitir que fuerzas externas se entrometan en los asuntos regionales y exagerar deliberadamente las disputas marítimas sólo reducirá a Filipinas a un peón manipulado por otros, dijo Wang, y agregó que cualquier intento de provocación respaldado por países externos, en última instancia, dejará a Filipinas sufriendo las amargas consecuencias de sus propios actos.
Es desafortunado que cada vez que China y Filipinas se disponen a entablar un diálogo, ciertas fuerzas dentro de Filipinas, en particular las del ejército y de las fuerzas de aplicación de la ley, provoquen deliberadamente problemas para descarrilar el progreso del diálogo. Estas partes albergan intenciones maliciosas: en lugar de dar prioridad al bienestar del pueblo filipino, actúan siguiendo instrucciones de fuerzas externas para promover intereses personales, señaló Wang.
Subrayó que para desarrollar las relaciones entre China y Filipinas, es crucial seguir la dirección correcta. China nunca ha representado una amenaza para la seguridad de Filipinas, ni jamás ha invadido ni colonizado el país en ningún momento de la historia.
Wang señaló que es una realidad objetiva que las dos partes tienen disputas por reclamos territoriales y la delimitación marítima, y añadió que China se ha comprometido constantemente con la gestión de las diferencias y la estabilización de la situación a través del diálogo y las consultas bilaterales. Sin embargo, Filipinas abandonó los mecanismos de negociación bilaterales, estableció un "tribunal arbitral" ad hoc a instancias de fuerzas extraterritoriales y fabricó y exageró el llamado laudo, el cual es ilegal y nulo.
China nunca ha aceptado, participado ni reconocido ese "laudo" desde el principio, afirmó. Filipinas debe detener de inmediato sus acciones provocadoras en cuestiones marítimas y acatar los compromisos que ha establecido hasta la fecha con China, y tomar medidas tangibles para estabilizar las relaciones bilaterales, mencionó Wang.
Por su parte, Lazaro subrayó que Filipinas y China comparten una larga historia de intercambios, y son y siempre serán vecinos. Filipinas se mantiene comprometida con la política de una sola China y sostiene los compromisos diplomáticos establecidos para la normalización de las relaciones bilaterales. No hay más que una China en el mundo, y Taiwan es una parte inalienable del territorio de China. Agregó que la parte filipina espera desarrollar soluciones apropiadas a los problemas marítimos a través del diálogo y lograr progreso en la mejora de las relaciones bilaterales. Fin









