RÍO DE JANEIRO, 3 jul (Xinhua) -- Mientras acelera la expansión de las energías renovables, Brasil también comienza a preparar una nueva etapa de su programa nuclear, en la que los pequeños reactores modulares (SMR) podrían convertirse en un complemento estratégico para garantizar la seguridad energética y avanzar hacia una economía baja en carbono, explicaron el viernes fuentes del sector.
Durante un encuentro con corresponsales extranjeros organizado por la Asociación de Prensa Extranjera, representantes del Gobierno brasileño y de la Autoridad Nacional de Seguridad Nuclear (ANSN) coincidieron en que la transición energética exigirá combinar distintas fuentes de generación y que la energía nuclear desempeñará un papel complementario junto a la eólica, la solar y la hidroeléctrica.
El secretario especial del Programa de Aceleración del Crecimiento, Roberto Garibe, señaló que Brasil sigue con atención la evolución internacional de los SMR y prepara desde ahora el marco regulatorio para facilitar su futura incorporación.
"Como ocurre con todas las nuevas tecnologías, el marco regulatorio llega mucho antes de que la tecnología alcance su plena madurez", afirmó.
Según explicó, el país busca evaluar cuidadosamente el desarrollo de estas tecnologías antes de tomar decisiones de inversión.
Por su parte, el presidente de la ANSN, Alessandro Facure, destacó que Brasil participa activamente en foros internacionales dedicados al desarrollo y la regulación de los SMR. "Nos estamos anticipando para estar preparados cuando esta tecnología llegue a Brasil", afirmó.
De acuerdo con Facure, el principal desafío será fortalecer la capacidad técnica del país, formar recursos humanos especializados y dotar al organismo regulador de las condiciones necesarias para licenciar este tipo de instalaciones conforme a los estándares internacionales de seguridad.
El funcionario recordó que la ANSN, creada hace menos de un año, tiene como misión garantizar que cualquier expansión del sector nuclear se produzca bajo criterios de seguridad y sostenibilidad, y no promover directamente esta fuente de energía.
También defendió que la tecnología nuclear tiene aplicaciones que van mucho más allá de la generación eléctrica, al estar presente en sectores como la medicina, la industria, la investigación científica y la seguridad pública.
Las discusiones sobre los SMR coinciden con el análisis sobre el futuro de la central nuclear Angra 3, cuya conclusión sigue siendo estudiada por el Gobierno brasileño y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes), así como con el reciente interés manifestado por Petrobras en explorar oportunidades vinculadas a la energía nuclear.
Para Garibe, la transición energética debe apoyarse en una combinación equilibrada de tecnologías capaces de garantizar tanto la reducción de emisiones como la estabilidad del suministro eléctrico.
En ese contexto, sostuvo que Brasil cuenta con importantes ventajas, como una matriz eléctrica mayoritariamente renovable, reservas de uranio, experiencia acumulada en el sector nuclear y capacidad industrial para incorporarse a las nuevas tecnologías.
Si bien la adopción comercial de los pequeños reactores modulares aún tardará varios años, las autoridades consideran que prepararse desde ahora permitirá a Brasil aprovechar las oportunidades de una tecnología llamada a desempeñar un papel creciente en la transición hacia sistemas energéticos más seguros y con menores emisiones de carbono.









