SAO PAULO, 29 jun (Xinhua) -- Brasil vivió este lunes una suerte de "feriado mundialista no declarado", con diversas actividades que se interrumpieron al mediodía, debido a la gran atención que demandó el partido por los dieciseisavos de final del Mundial 2026 donde la "Canarinha" derrotó por 2-1 a Japón y selló su pase a octavos de final del torneo que se juega en México, Estados Unidos y Canadá.
Las escuelas, oficinas de administración pública y bancos cerraron sus puertas al mediodía para permitir a alumnos y empleados ver el partido, un hecho que dejó desiertas a las principales ciudades del país, como Sao Paulo, Río de Janeiro, Brasilia, Belo Horizonte, Curitiba, Salvador y Recife.
Sao Paulo, la mayor ciudad del país y de Sudamérica, tuvo una disminución del 70 por ciento del tránsito vehicular de un lunes laboral regular, según informó la Compañía de Ingeniería del Tránsito (CET) de la alcaldía metropolitana.
El único problema que vivieron los paulistanos estuvo centrado en el transporte público, que al mediodía lució colmado de gente que se dirigía a sus casas o a lugares públicos para ver en pantalla gigante la transmisión del partido.
La gente pudo ver a la selección pentacampeona del mundo en varios lugares de la ciudad, como en el "fan fest" montado en el Valle de Anhangabaú, en el centro antiguo de la ciudad, donde también se presentaron grupos musicales para animar a la "torcida" (afición, en portugués) después del partido.
El agónico gol al minuto 96 que con el que Brasil se impuso 2-1 a Japón, mantuvo en máxima tensión a las fiestas masivas organizadas en el Parque Ibirapuera y en el campo de fútbol de la favela Paraisópolis, en el barrio de Morumbí, la segunda mayor de Sao Paulo.
"Para mí fue una emoción única. Pensé que quedábamos afuera del Mundial, pero casi al final del partido, Brasil logró la victoria. No olvidaré este día contra Japón", dijo Pedro Magadán, estudiante de 14 años quien vio el partido al lado de familiares frente a la pantalla gigante del Parque Ibirapuera, principal pulmón verde de la ciudad de Sao Paulo.
En algunas escuelas, dependiendo el barrio, los profesores se organizaron con los alumnos para mirar el partido juntos, como parte de la experiencia cultural de vivir el fútbol en Brasil.
El "feriado" también cambió los colores de la ciudad, pues era difícil encontrar en las calles de Sao Paulo, ciudad más poblada de Sudamérica con 12 millones de habitantes, personas sin la camiseta de la selección brasileña, ya fuera la tradicional local amarilla (Canarinha) o la azul, que viste la selección en sus actuaciones de visita.
Brasil, campeón del mundo en 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002, busca quebrar 24 años de sequía de campeonatos mundiales, por lo que, en esta edición del Mundial, la tensión se hace presente en los rituales que paralizan al país.
"Este debe ser el año que cambie nuestra suerte. No queremos esperar hasta 2030", dijo Larissa Andradas, técnica en informática, quien observaba el juego con compañeros de trabajo reunidos en un bar del barrio "bohemio" de Vila Madalena, uno de los sitios más turísticos de Sao Paulo.
Especialistas en derecho laboral recordaron que la legislación brasileña no considera los partidos del Mundial como feriados, por lo que la suspensión de actividades depende de la decisión de cada empleador.
En este sentido, el abogado laboralista Marcel Zangiácomo afirmó que, cuando las empresas optan por liberar a los trabajadores durante el horario de trabajo, las horas pueden ser compensadas posteriormente mediante acuerdos previstos por la legislación.
Por su parte, la abogada laboralista Aline Virgens, consultada por la cadena Globo, indicó que las licencias para ver los partidos constituye una decisión exclusiva de las empresas y que, en ausencia de un acuerdo, la jornada laboral debe cumplirse normalmente.
El próximo partido de Brasil se jugará el domingo 5 de julio y será válido por los octavos de final del torneo mundialista.
Según empresarios gastronómicos, debido al Mundial, aumentan en un 90 por ciento su facturación, especialmente cada vez que juega la selección de Brasil, por lo que no es coincidencia que sea conocido como "el país del fútbol".









