RÍO DE JANEIRO, 22 may (Xinhua) -- El Gobierno de Brasil, junto a instituciones científicas, el Ministerio Público y especialistas en paleontología, intensificaron esfuerzos para recuperar fósiles de dinosaurios y otros patrimonios naturales y culturales que se encuentran en al menos 14 países, en una iniciativa que busca revertir décadas de extracción ilegal y fortalecer la ciencia nacional, informó hoy viernes la estatal Agencia Brasil.
De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, en la actualidad existen al menos 20 negociaciones internacionales abiertas para la restitución de fósiles y piezas históricas brasileñas. Estados Unidos lidera la lista de países con más solicitudes de devolución, seguido por Alemania, Reino Unido e Italia.
La campaña de repatriación ganó fuerza tras el retorno, en 2023, del fósil del dinosaurio "Ubirajara jubatus", que fue llevado ilegalmente a Alemania en la década de 1990 y permanecía en el Museo Estatal de Historia Natural de Karlsruhe.
El ejemplar, considerado uno de los hallazgos paleontológicos más importantes de Brasil, fue devuelto y pasó a integrar el acervo del Museo de Paleontología Plácido Cidade Nuvens, en el estado de Ceará.
El mes pasado, Brasil y Alemania alcanzaron además un acuerdo para la devolución del dinosaurio "Irritator challengeri", un espinosáurido de hasta 8 metros de longitud que habitó el noreste brasileño hace unos 116 millones de años. El fósil había sido retirado ilegalmente del país y permanecía desde 1991 en el Museo Estatal de Historia Natural de Stuttgart.
La paleontóloga Aline Ghilardi, coordinadora del Laboratorio de Dinosaurios de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte, afirmó que la movilización de la sociedad brasileña fue decisiva para presionar a las instituciones extranjeras a devolver piezas consideradas parte del patrimonio nacional.
"La mayor parte de los museos europeos está repleta de materiales provenientes de territorios que fueron colonias o que aún son explotados bajo una lógica de asimetría de poder", señaló la investigadora.
Especialistas brasileños consideran que la extracción y exportación ilegal de fósiles constituye una forma de "colonialismo científico", ya que priva a los investigadores locales del acceso a materiales fundamentales para el desarrollo de estudios y descubrimientos de relevancia internacional.
Un estudio citado por los investigadores reveló que cerca del 88 por ciento de los fósiles analizados en publicaciones científicas internacionales sobre la Cuenca de Araripe entre 1990 y 2020 fueron trasladados a museos extranjeros y aún no han sido devueltos a Brasil.
La Cuenca de Araripe, situada entre los estados de Ceará, Pernambuco y Piauí, es considerada una de las regiones paleontológicas más importantes del mundo. En 2006, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) la reconoció como geoparque mundial, el primero de Brasil con esa designación.
El director del museo de Santana do Cariri, Allysson Pinheiro, afirmó que la devolución de fósiles emblemáticos ha impulsado el turismo científico y educativo en la región.
"Es muy importante ver a los niños apropiándose de estas riquezas. Los fósiles de dinosaurios son extremadamente atractivos para el público y han despertado gran interés entre niños y adultos", explicó.
Además de fósiles, Brasil también consiguió recientemente la devolución de bienes culturales históricos, como el manto Tupinambá del siglo XVII, que estaba en Dinamarca y retornó al país en 2024.












