SAO PAULO, 14 may (Xinhua) -- El fortalecimiento del comercio agrícola entre Brasil y China es esencial para el sector brasileño de la soja, mientras persisten desafíos como la logística y la actual crisis energética derivada de los conflictos en Oriente Medio, afirmó en una entrevista con Xinhua el vicepresidente de la Asociación de Productores de Soja y Maíz de Brasil (Aprosoja), Luiz Pedro Bier.
Sobre el frente logístico, Bier opinó que la asociación con China cobra bastante relevancia en la actual coyuntura. Se refirió a las posibles rutas hacia el Pacífico como alternativa de exportación hacia Asia, como el puerto de Chancay, en Perú.
"La cordillera de los Andes representa un obstáculo significativo, con costos altos para la operación logística. Pero, por ejemplo en Mato Grosso, que está ubicado en el corazón geográfico de América del Sur, apoyamos cualquier ruta más eficiente para retirar la producción. Si la ruta al Pacífico presenta más infraestructura y viabilidad económica obviamente la utilizaremos", subrayó.
En ese sentido, aseguró el directivo, "las buenas relaciones de Brasil y de las empresas brasileñas con China son fundamentales para que esto continúe. Brasil se presenta como un lugar seguro desde el punto de vista geopolítico, sin grandes barreras ni obstáculos".
"China es un excelente socio para Brasil, así como Brasil lo es para China, especialmente por la calidad de los productos y por la estabilidad política y económica que Brasil ofrece", resumió Bier durante la entrevista después de su participación el Congreso de la Asociación Brasileña de Maíz (Abramilho).
China es el principal socio agrícola de Brasil desde 2008 y el principal asociado comercial global del país desde 2009, con un comercio centrado principalmente en la soja.
Brasil es el mayor exportador mundial de soja y China concentra más del 70 por ciento de las exportaciones brasileñas del grano, en un flujo que supera los 100 millones de toneladas anuales.
El dirigente señaló que el volumen de la cosecha de soja en Brasil será elevado, pero con baja rentabilidad debido a los altos costos como tasas de interés e impacto de precios por la guerra en Medio Oriente y la reducción de los precios internacionales.
"La crisis del petróleo agrava nuestra situación, pero sobre todo a la producción de maíz, donde los fertilizantes nitrogenados, uno de los principales insumos, están directamente vinculados al precio del crudo. Otro factor relevante es la ineficiencia logística, también vinculada al aumento del combustible", indicó el dirigente sojero.
Dijo que "la cosecha está siendo económicamente desfavorable. Los costos son altos y los precios de la soja no remuneran adecuadamente al productor".












