LONDRES, 14 may (Xinhua) -- El secretario de Salud británico, Wes Streeting, dimitió del Gobierno hoy jueves, profundizando la crisis política que enfrenta el primer ministro Keir Starmer tras las fuertes pérdidas del Partido Laborista en las elecciones locales de la semana pasada y una ola de dimisiones ministeriales.
En una carta de dimisión publicada en la red social X, Streeting afirmó que había "perdido la confianza" en el liderazgo de Starmer y que ya no podía permanecer en el Gobierno "con honor y por principios".
Señaló que los reveses electorales del Partido Laborista en Inglaterra, Escocia y Gales reflejan una creciente insatisfacción pública con el Gobierno, citando decisiones controvertidas como los recortes en los pagos de calefacción invernal y el reciente discurso de Starmer sobre una "isla de extraños".
Streeting argumentó que el Partido Laborista carece de una dirección política clara bajo el liderazgo de Starmer, y escribió: "Donde necesitamos visión, tenemos un vacío. Donde necesitamos dirección, tenemos deriva".
También insinuó que Starmer no liderará al Partido Laborista en las próximas elecciones generales e instó a la formación a abrir un debate de liderazgo basado en visión y políticas, más que en rivalidades personales.
La dimisión se produjo un día después de que el rey Carlos III pronunciara el conocido Discurso del Rey, en el que se delineó la agenda legislativa del Gobierno para el nuevo periodo parlamentario, incluyendo planes para reforzar los lazos con la Unión Europea, acelerar proyectos de energía verde y reformar los servicios públicos. Sin embargo, la agenda política del Ejecutivo quedó en gran medida eclipsada por las crecientes especulaciones sobre el futuro político de Starmer.
Medios británicos informaron a comienzos de esta semana que Streeting, considerado una figura destacada del ala centrista-derecha del Partido Laborista, estaba evaluando lanzar un desafío formal al liderazgo. Según las normas del partido, un aspirante debe obtener el respaldo de 81 diputados laboristas para poder competir en una contienda interna.
Varios ministros de menor rango dimitieron en días anteriores tras el mal resultado electoral del Partido Laborista, mientras que los sindicatos vinculados al partido también aumentaron la presión sobre Starmer, advirtiendo que podría tener dificultades para liderar la formación en las próximas elecciones generales.
A pesar de la creciente presión, Downing Street afirmó que Starmer se enfrentará a cualquier desafío al liderazgo y que no tiene intención de dimitir.










