SAO PAULO, 5 may (Xinhua) -- El programa de renegociación de deudas impulsado por el Gobierno de Brasil para aliviar la carga financiera de las familias endeudadas ofrece un alivio en el corto plazo, pero requiere ser acompañado por una expansión del crédito mediante la reducción de la tasa de interés, actualmente en 14,5 por ciento, para generar efectos más sostenibles, según expertos consultados por Xinhua.
En el año en el que buscará la reelección (en octubre próximo), el presidente Luiz Inácio Lula da Silva lanzó un plan para quienes ganen hasta el equivalente a 1.600 dólares mensuales llamado "Novo Desenrola Brasil" para enfrentar el endeudamiento familiar, pero también para que las familias desistan de hacer apuestas deportivas en línea por el espacio de un año.
El profesor de economía y relaciones internacionales de las universidades Fundación Getulio Vargas y Fundación Armando Alvaro Penteado (FAAP), Vinicius Rodrigues Vieira, afirmó que la iniciativa genera algún alivio a las familias, pese a que en esa instancia no aborda los factores estructurales del endeudamiento en el país.
"Es un programa que trae alivio, pero no resuelve el problema estructural del endeudamiento de las familias en Brasil, porque tenemos un contexto de baja educación financiera, pero sobre todo, donde los precios aumentan en función de factores externos, como la guerra contra Irán", sostuvo.
De acuerdo con el académico, eso tiene un efecto en cascada en el costo de vida de las familias "que no se adaptan (y) tienen dificultades para honrar sus compromisos".
El economista agregó que el actual nivel de tasas de interés limita una recuperación más amplia del crédito.
"En ese escenario, lo ideal sería la caída de la tasa de interés en Brasil, pero la tasa de interés no cae porque el Gobierno, en la percepción del mercado, es derrochador, es decir, está con exceso de gastos", afirmó, antes de advertir sobre las restricciones en el mercado interno y el crédito.
"Brasil, aún más en una era de nacionalismo, de proteccionismo, tiene que confiar en su mercado interno, solo que el mercado interno tiene una traba que es justamente esos límites en la expansión del crédito", indicó el profesor.
Rodrigues Vieira vinculó el fenómeno del endeudamiento con cambios en los hábitos de consumo, incluido el avance de las apuestas.
"Y también la cuestión de bets (apuestas) y compras digitales acaba también sirviendo de aditivo para un país que no tiene educación financiera y que le gusta mucho jugar con su propia suerte", señaló, al afirmar que las personas buscan la elevación de estatus mediante las apuestas digitales.
En el plano político, sostuvo que el desempeño del Gobierno también está condicionado por factores de identidad más que económicos, sobre todo tras un mandato de Lula da Silva en el cual hay un piso histórico de desempleo y un aumento de la renta promedio superior a la inflación.
"Es importante recordar que hay una buena parte del electorado, hoy, que se pauta por cuestiones de comportamiento", afirmó Rodrigues Veira, quien sostuvo que gran parte de los electores no se fija en la marcha de la economía, sino en cuestiones de identidad o ideológicas.
Por su parte, el economista jefe de la Asociación Nacional de Instituciones de Crédito, Financiamiento e Inversión (Acrefi), Nicola Tingas, coincidió en que el país enfrenta un problema estructural en la oferta de crédito, con líneas costosas utilizadas por las familias para financiar gastos corrientes.
Según Tingas, a ese factor se suma un contexto coyuntural de tasas elevadas y el impacto de las apuestas en el presupuesto de los hogares, lo que refuerza la fragilidad financiera.
Datos oficiales indican que Brasil alcanzó en marzo 82,8 millones de personas con deudas (morosos), el mayor nivel de la serie histórica, tras 15 meses consecutivos de aumento.
Otro informe muestra que, según la región, el compromiso de ingresos de los brasileños varía entre 71,9 y 80,5 por ciento, muy por encima del indicador del Banco Central de Brasil, que fue de 29,7 en febrero pasado, ya que el ente monetario no incluye gastos básicos en su cálculo.
En cuanto a los hábitos financieros, una encuesta de Quaest, de abril último, señaló que el 32 por ciento de las personas con ingresos familiares de entre 2 y 5 salarios mínimos realiza apuestas, frente al 26 por ciento entre quienes perciben más de cinco salarios mínimos y el 24 por ciento entre aquellos con ingresos de hasta dos salarios mínimos.
En ese contexto, el programa incorpora restricciones al acceso a plataformas de apuestas en línea para sus beneficiarios, como parte de una estrategia para reducir la adicción al juego.
"Nuestro objetivo es mantener a esa persona alejada de esas plataformas durante 12 meses. Por consiguiente, creemos que estamos creando incentivos y contribuyendo a reducir la adicción al juego", afirmó al portal UOL la secretaria de Política Económica del Ministerio de Hacienda, Débora Freire.
La funcionaria explicó que estudios oficiales identificaron una alta correlación entre el endeudamiento y el acceso a esas plataformas, lo que motivó la inclusión de la medida.
Por su parte, la economista del Instituto Brasileño de Defensa del Consumidor, Ione Amorim, consideró que el programa tiene potencial porque "puede llevar a estas personas a otro nivel de reorganización financiera".









