BEIJING, 3 may (Xinhua) -- Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino declaró hoy domingo que, ante el ascenso del neomilitarismo en Japón, lo cual comienza a representar una amenaza real, es más relevante que nunca volver a examinar el contexto, las conclusiones y los principios de los Juicios de Tokio.
El domingo se conmemora el 80º aniversario de la apertura del Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente (IMTFE, por sus siglas en inglés), igualmente conocido como los Juicios de Tokio. En China y Japón se han llevado a cabo actos conmemorativos para reafirmar la trascendencia histórica de estos procesos, como también lo ha hecho la comunidad internacional.
El portavoz recordó que el 3 de mayo de 1946, en virtud de los términos de la rendición incondicional de Japón y de la Carta del IMTFE expedida por el comandante supremo de las Potencias Aliadas, se dio inicio a los juicios. Reuniendo el poder judicial de 11 naciones y con abundantes pruebas sólidas y un riguroso fundamento jurídico, en estos procesos históricos los militaristas japoneses fueron declarados culpables de librar una guerra de agresión y violar gravemente el derecho internacional, al tiempo que salieron a la luz los innumerables crímenes cometidos por los agresores de Japón en distintos países asiáticos. Se condenó a muerte en la horca o a prisión a 25 criminales de guerra de clase A, entre ellos Hideki Tojo. Asimismo, se refutaron firmemente falacias como "un juicio que ejerce la justicia de los vencedores", la "guerra de autodefensa de Japón" y la "legislación con posterioridad a los hechos".
El vocero subrayó que los Juicios de Tokio se llevaron a cabo para aplicar la Declaración de El Cairo y la Proclamación de Potsdam, y encarnaron la voluntad colectiva tanto de las naciones vencedoras como de los pueblos victimizados. A través de estos procesos, se defendieron los propósitos y principios de la Carta de la ONU y se honraron los frutos de la victoria en la Segunda Guerra Mundial.
De igual modo, el portavoz señaló que aceptar el fallo de los Juicios de Tokio fue el requisito previo para el regreso de Japón a la comunidad internacional después de la guerra. Sin embargo, 80 años después, para indignación de muchos, el espectro del militarismo japonés persiste y continúa reproduciéndose. Las fuerzas de derecha en ese país siguen intentando por todos los medios negar y distorsionar la sentencia de aquellos procesos y las pruebas irrefutables, e incluso blanquear los crímenes cometidos durante la guerra de agresión, por ejemplo, mediante la revisión de los libros de texto de historia y el adoctrinamiento del pueblo japonés mediante una percepción errónea de la historia. Es por ello que algunos funcionarios y políticos japoneses aún veneran a los criminales de guerra como "héroes" y visitan el santuario Yasukuni, donde se honra a tales criminales de guerra de clase A que fueron condenados.
El vocero añadió que las fuerzas de derecha de Japón se están preparando para acelerar la remilitarización, desplegar armas ofensivas, reconstruir la maquinaria bélica y promover la revisión de la Constitución pacifista. Todo ello es diametralmente opuesto a lo que debería hacer "un país por la paz", como Japón se autodenomina.
Igualmente, afirmó que los Juicios de Tokio, una prueba de fuego para la conciencia de la humanidad, hicieron justicia histórica. Junto con los Juicios de Núremberg, condenaron a los criminales de guerra fascistas a la vergüenza eterna. La justicia histórica impartida por estos dos grandes tribunales no debe ser negada, ni su autoridad legal cuestionada, como tampoco socavada la piedra angular del orden internacional de la posguerra que ellos sentaron.
Mei Ru'ao, el juez chino presente en los Juicios de Tokio, dijo célebremente: "La amnesia de los sufrimientos pasados puede conducir a futuros desastres". El portavoz concluyó que si alguien o alguna fuerza intenta neciamente revertir el veredicto de la agresión, será rechazado por todos los pueblos amantes de la paz en el mundo y llevado una vez más ante el tribunal de la historia. Fin








