SANTIAGO, 26 abr (Xinhua) -- Susana Poma, oriunda de la desértica región de Arica y Parinacota, en el norte de Chile, ha criado alpacas y llamas desde niña para tejer y vender su lana. Proviene de una familia de artesanos y hoy busca continuar esa tradición textil como una forma de conservar el patrimonio indígena del altiplano.
Junto a su familia, Susana vive entre las escondidas montañas de la cordillera de los Andes. Cada día se levanta muy temprano junto a su madre para cuidar a sus animales y procesar la lana que obtiene de ellos. El trabajo comienza con la esquila del ganado, sigue con la limpieza de la fibra, el teñido y, finalmente, el tejido de cada prenda.
"Hacemos todo el proceso de la crianza, esquila, selección e hilado y los productos finales son bufandas, chales, ponchos, ruanas, guantes, boinas, una variedad de productos superamigables con la naturaleza", dijo a Xinhua la artesana, descendiente del pueblo indígena aymara.
Susana, cuyo apellido, Poma, evoca la fuerza y agilidad de sus ancestros, aseguró que su esfuerzo también está puesto en mantener vivas costumbres que poco a poco se han ido perdiendo, debido a la migración de los jóvenes hacia las ciudades, la disminución de la actividad ganadera y el debilitamiento de las tradiciones.
Durante el fin de semana, cultores textiles de todo Chile y América Latina se reunieron en el Festival de la Lana de Santiago, una feria abierta que busca visibilizar el oficio textil como una forma de vida.
Según sus organizadores, el objetivo es poner en valor este trabajo, abrir una ventana para mostrarlo y también dar a conocer las problemáticas que enfrenta la industria textil artesanal.
Para Susana, la oportunidad de presentarse en este espacio ha significado "una inyección de fuerza".
"En nuestra región no es tan valorada la lana. Vivimos en la frontera con Bolivia y Perú, donde no se ofrece mucho la artesanía. Esto es un golpe de vitamina para decir que sí se puede trabajar en esto", afirmó la entrevistada, quien recordó con emoción sus inicios en el pastoreo y la esquila, cuando apenas tenía nueve años.
Su madre, Jacinta Blanco, fue quien le heredó todos sus conocimientos y habilidades.
"Allá en Parinacota ahora quedan puras personas de tercera edad que cuidan a los animalitos, ya no hay juventud, entonces no hay ingreso económico, ni parece valer la pena criar alpacas. En este proceso, tenemos que demostrar que sí se puede", sostuvo.
La codirectora del Festival de la Lana, Ana Lagos, explicó a Xinhua que en esta edición participan artesanos de todo Chile, desde la región nortina de Arica y Parinacota hasta el extremo austral, en la región de Coyhaique. También llegaron expositores de México, Perú y Argentina.
"Cada tejido y cada técnica habla de una cultura, un territorio, de pueblos, y tenemos toda esa área patrimonial. También hay propuestas más innovadoras y urbanas. Acá se puede encontrar esa mezcla de saberes", señaló Lagos.
La instancia fomenta además el uso de la lana natural, un material cien por ciento orgánico que en algunas localidades suele descartarse y desperdiciarse. La idea es promover una relación más consciente con el medioambiente, al mismo tiempo que se fortalecen las economías locales y el comercio justo.
Desde México, el artista y antropólogo Miguel Ángel Cosme llegó a la feria para mostrar una selección de prendas fabricadas en la ciudad de Veracruz, donde se practican técnicas textiles como el telar de cintura, utilizada principalmente por mujeres indígenas de Mesoamérica.
"Queremos compartir un poco de la historia de Veracruz, un estado de México con una rica tradición textil, pero al mismo tiempo con un deseo de innovar y de hacer cosas no solamente tradicionales, sino también pensando en otras edades, en los jóvenes", explicó Miguel Ángel a Xinhua.
El expositor aseguró que la producción textil de Veracruz utiliza principalmente lanas y fibras vegetales. Todo el proceso abarca desde la crianza de las ovejas hasta el teñido con elementos naturales como plantas y flores, además del hilado y la confección final de cada prenda.
"Es un trabajo que lleva mucho tiempo, mucha paciencia, horas frente al telar, horas frente a los cántaros en los que se van hirviendo las plantas", relató.
Miguel Ángel se mostró orgulloso de poder representar en Chile la cosmovisión de Veracruz y las prendas confeccionadas por mujeres locales.











