PUNTA ARENAS, Chile, 21 abr (Xinhua) -- Jóvenes de la región de Magallanes y la Antártica chilena, en el extremo más austral y recóndito del mundo, han encontrado en el aprendizaje del chino mandarín una oportunidad para ampliar sus oportunidades educativas y laborales.
Martín Ulloa es el primer alumno inscrito en el Instituto Confucio de la Universidad de Magallanes (UMAG), situado a unos 3.000 kilómetros de distancia de la capital chilena, Santiago, e inaugurado en noviembre del año anterior. Lleva solo tres semanas en clases de chino y ya puede presentarse en ese idioma.
"Soy ingeniero civil industrial y estudio un magíster en Energías Renovables y Eficiencia Energética. Hay una empresa que se encarga del suministro eléctrico de la ciudad y sus directores son de China, entonces veo que se abre una oportunidad laboral para mí al aprender el idioma", dijo el estudiante a Xinhua.
Ulloa es también funcionario de la Dirección de Cooperación Internacional de la UMAG. A su juicio, aprender idiomas abre puertas, fomenta la movilidad y el intercambio estudiantil a nivel internacional.
En su caso particular, ve a China como un referente en el ámbito de la ingeniería y el desarrollo tecnológico, por lo que espera encontrar en el chino una herramienta para desenvolverse en la industria.
"La ingeniería en China es muy superior a la chilena, por lo que me gustaría seguir aprendiendo y para eso me sirve el idioma", sostuvo.
Otra alumna del nuevo Instituto Confucio de la ciudad de Punta Arenas es Sabrina, de 20 años, quien cursa la carrera de Enfermería.
La joven se entusiasmó con la idea de aprender chino luego de conocer a los docentes chinos en la biblioteca y asistir a charlas informativas, en las que aprendió que "el chino es el idioma más hablado del mundo, tiene una gran historia, con una civilización muy antigua".
"Me motiva a aprender y conocer más, porque siento que se puede aprender mucho de ella (China), para tener la posibilidad de viajar, conocer a más gente, poder hablar con gente nativa y quizás trabajar o estudiar algo allá", señaló la entrevistada.
En su opinión, el aterrizaje del Instituto Confucio en su ciudad natal, "es algo muy positivo, considerando que estamos en el fin del mundo y muchísimo más lejos de China, me parece excelente".
Por su parte, el alumno de la Universidad de Magallanes de la carrera de Pedagogía en Matemáticas, Antonio, inició su aprendizaje de chino años atrás, de manera autodidacta, para poder comunicarse con una compañera de trabajo.
"Tuve una amiga que no hablaba español y aprendí chino para poder conversar con ella y que se sintiera un poco más incluida en la dinámica. La mayoría de cosas que sé en chino tienen que ver con el trabajo", explicó Antonio a Xinhua.
Fue su amiga quien empezó a compartir con él algunos aspectos de la cultura de China, como las características de la arquitectura, la historia de la Ciudad Prohibida, los inventos milenarios, entre otros.
"Me parece muy bonito que el Instituto Confucio haya llegado aquí, a esta región que está un poco más alejada. Es entretenido poder tener este tipo de instancias", expresó el joven de 20 años.
El director de la entidad educativa china, alojada en las dependencias de la Universidad de Magallanes, Sun Xintang, afirmó que la cantidad de personas matriculadas ha superado las expectativas, con un centenar de inscritos hasta la fecha.
La Universidad de Magallanes es la cuarta universidad en Chile en contar con un Instituto Confucio, al igual que la Universidad Santo Tomás, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de La Frontera.










