Por Carina López y Ricardo Montoya
MÉXICO, 1 abr (Xinhua) -- Concebido como "un jardín vivo", el Parque Quetzalcóatl, un proyecto en el que la arquitectura se funde con la naturaleza, propone nuevas formas de interacción entre los visitantes y el medio ambiente.
El complejo, ubicado en el municipio de Naucalpan, Estado de México (centro), integra ecosistemas, recorridos sensoriales y estructuras orgánicas que reflejan una arquitectura en la que la naturaleza guía el diseño, dando forma a un entorno de belleza excepcional.
Para la arquitecta y coordinadora de visitas guiadas del Parque Quetzalcóatl, Carolina Rosales, el recinto ilustra cómo el respeto por la naturaleza y el diseño innovador pueden converger para crear un "ecosistema habitable", el cual se perfila como modelo para el urbanismo del siglo XXI.
"Es un proyecto que se está integrando con el medio físico natural, por lo que se aprovecha lo que ya está. Al mismo tiempo, se respeta. Entonces, uno cuando conoce el proyecto, adquiere otra perspectiva de ver la arquitectura de la naturaleza. Es una forma de representar cómo podemos estar en armonía ambos aspectos", dijo Rosales a Xinhua.
Agregó que la creación de este parque busca generar emociones positivas en los visitantes a medida que recorren el espacio, de modo que, al entrar en contacto con la naturaleza, cambian su percepción y su forma de pensar, integrándose de manera orgánica al entorno.
El complejo ambiental alberga diversas piezas arquitectónicas; entre las más representativas se encuentran estructuras habitables semienterradas, senderos sinuosos que recorren el paisaje, espacios que evocan cuevas y elementos escultóricos que se funden con la vegetación.
Destaca una construcción conocida como "serpiente", la cual es ondulante, recorre parte del parque e integra áreas habitacionales en su interior.
Esta pieza emblemática sintetiza los principios de la arquitectura orgánica al fusionar diseño, paisaje y funcionalidad en un mismo conjunto, consideró la representante del parque.
Aunque aún permanece cerrado al público en general, el espacio ofrece visitas guiadas, las cuales están dirigidas a estudiantes, investigadores y personas interesadas en la arquitectura orgánica.
En lo que se refiere al nombre del parque, este hace referencia a Quetzalcóatl, una deidad mesoamericana asociada con la serpiente emplumada, símbolo de vida, conocimiento y conexión entre el cielo y la tierra.
Esta figura inspira tanto el diseño como el concepto del proyecto, ya que la forma serpenteante de sus estructuras y su integración con la naturaleza buscan reflejar esa dualidad entre lo terrenal y lo espiritual.
"Es un proyecto que integra diferentes aspectos arquitectónicos, ecológicos, pero este proyecto se puede definir como una conexión con estas tres ideas (creatividad, espontaneidad y libertad), una conexión con el origen, con formas más básicas para el ser humano", detalló la arquitecta.
El espacio cultural, creado por el arquitecto mexicano Javier Senosiain, también cuenta con un sistema de estanques, un foro al aire libre, espejos de agua, un invernadero, además de un mecanismo de recolección de aguas pluviales que desemboca en un humedal ubicado en la parte final del recinto.
A lo largo de su carrera, Senosiain ha combinado la docencia con el ejercicio profesional y la investigación. En la actividad profesional ha desarrollado proyectos y construcciones de edificios de oficinas, de casas habitación, plantas industriales y edificios para actividades turísticas.
Asimismo, ha dedicado gran parte de su vida profesional a la investigación y experimentación del espacio habitable del hombre en su relación con la naturaleza.
En este contexto, el arquitecto se inspiró en el origen del ser humano para desarrollar el uso de formas curvas y orgánicas, al considerar que los primeros espacios habitados por el hombre, como el vientre materno, las cuevas o los iglús, reflejan esa relación esencial con el entorno natural.
De esta manera, el Parque Quetzalcóatl se perfila como un referente que muestra cómo la arquitectura y la naturaleza pueden integrarse de forma armónica, ofreciendo una visión más sostenible y humana.










