BUENOS AIRES, 22 mar (Xinhua) -- El cine de animación chino de las décadas de los 60 y 80 cautivó hoy en Buenos Aires la atención del público en un vibrante encuentro que fusionó la poesía y narrativa visual del país asiático con la composición sonora de músicos argentinos.
La cita tuvo lugar en el centro cultural Morán del barrio porteño de Agronomía, donde cuatro cortometrajes del Estudio de Animación de Shanghai fueron musicalizados en vivo por artistas argentinos que integran el grupo Videodromo, una propuesta de difusión cinematográfica y musical que explora obras no convencionales y que busca tender puentes entre culturas.
La jornada inició con la proyección de "Los monos atrapan la luna", una pieza animada de Zhou Keqin basada en la técnica de recorte de papel. La obra introdujo a los asistentes a la sensibilidad y la conexión natural presentes en el arte visual y sonoro de China con importantes mensajes relacionados además con el trabajo en equipo y la cooperación.
La segunda obra fue "La flauta del pastor", del director Te Wei, que usa la técnica de tinta china y acuarela en movimiento, y que a través de los trazos y sonidos ofreció a los asistentes un recorrido en el que se evoca la armonía entre el ser humano y la naturaleza.
Otro cortometraje con base en la tinta china fue "La campana del ciervo", de Wu Qiang y Tang Cheng, una delicada pieza que también evoca los paisajes de China, la conexión del pueblo chino con la naturaleza, a la vez que invita a reflexionar sobre la dualidad emocional propia de los encuentros y las separaciones.
Por último, los artistas argentinos dieron vida sonora a la proyección de "Sentimientos de montaña y agua", también de Te Wei, obra que invita a explorar sobre la conexión espiritual entre un maestro y un estudiante en medio de un entorno natural.
"Al investigar y al indagar sobre la historia de la animación china, nos enteramos de que hubo una industria, de que existe una industria poderosísima de la animación que tiene poca llegada en nuestro país y nos gustaba la idea de poder colaborar y difundir parte de ese trabajo", sostuvo el productor de Videodromo, Rob Astami, en diálogo con Xinhua.
Astami afirmó que el objetivo de la propuesta es "lograr una amalgama entre la tradición cultural pictórica china, exteriorizada o materializada en estos cortos de animación, con una expresión musical propia desarrollada con músicos nacidos en este país (Argentina), y de esa manera poder tender puentes y lograr esa conexión intercultural entre China y Argentina".
Para la musicalización de las obras animadas, los artistas utilizaron instrumentos como el clarinete, el saxo, la flauta dulce, la tarka, guitarras, cello, sintetizador, xilófono, vibráfono, bombos, leguero, caja chayera, voces y otros múltiples accesorios.
Entre los aspectos curiosos de la iniciativa se encontró la capacidad de los músicos de recrear y lograr con instrumentos occidentales algunos de los sonidos originales de los cortometrajes animados.
"Empezamos a identificar instrumentos y sonidos en las animaciones de China, quisimos emularlos; algunos no los teníamos, pero empezamos a meternos en el sonido y tratar de llegar lo más que podíamos a estos", contó a esta agencia el percusionista Sebastián Piatti.
Por su parte, Tomás Szelagowski, saxofonista y clarinetista, relató que "muchas veces elegimos ver solo la parte visual del cortometraje, para activar la imaginación en cuanto al sonido, y luego sí escuchar la banda sonora, y lo curioso e importante fue que encontramos similitudes".
Añadió que el proceso de musicalización fue facilitado por un "conjunto de imágenes y técnicas hermosas, que nos sugirió y nos llevó a tratar de recrear los paisajes presentes en la mayoría de los cortometrajes".
Los artistas aseguraron que en el proceso de investigación del cine animado chino les resultó fascinante la "amalgama de un conjunto de expresiones artísticas", como el arte pictórico, el arte caligráfico e incluso la ópera de China.
"Es decir, hay una amalgama de expresiones artísticas que cobran vida en muchos de estos trabajos que fueron producidos en esa época y que a nosotros nos interesaba, por un lado, divulgar, pero también darnos el atrevimiento de poder traducir eso en términos musicales", concluyó Astami.









