SAO PAULO, 20 mar (Xinhua) -- La cooperación entre China y Brasil para mejorar la infraestructura brasileña es vista por especialistas y representantes del agronegocio como un factor clave para dar mayor estabilidad y previsibilidad al comercio bilateral, en especial en la cadena de la soja.
En entrevistas concedidas a Xinhua, Larissa Wachholz, socia de la consultora Vallya Associados y exasesora del Ministerio de Agricultura de Brasil, y Mauricio Buffon, presidente de la Asociación Brasileña de Productores de Soja (Aprosoja), analizaron el papel de la demanda china, los problemas logísticos de Brasil y las áreas en las que ambos países pueden profundizar su cooperación.
Wachholz afirmó que China cumple un papel central en el mercado internacional de la soja por ser utilizado en la producción de alimento animal para abastecer la demanda de carne de la sociedad china.
"El impacto de China en el mercado internacional de la soja es muy grande, es absolutamente fundamental", señaló la especialista, al subrayar que la demanda del país asiático ha impulsado una dinámica continua de crecimiento de la producción y las exportaciones brasileñas.
Para ella, ese proceso ha tenido efectos positivos mucho más allá del comercio exterior y en la conformación de la generación de riqueza en vastas regiones del interior de Brasil.
"La demanda china es lo que ha garantizado el desarrollo de muchas áreas en el interior de Brasil", afirmó, al indicar que ese movimiento ha contribuido al crecimiento económico de ciudades rurales, con mejoras en el desarrollo humano y en la oferta de servicios como escuelas, universidades y hospitales.
La profesora y consultora sostuvo que, debido a la magnitud del mercado chino, cualquier perturbación en el flujo comercial genera efectos importantes para Brasil, por lo que son necesarios mecanismos que aporten previsibilidad a la relación, entre los que mencionó contratos de largo plazo, operaciones de barter y una mayor cooperación logística.
"La escasez de almacenamiento y de logística en Brasil también es un elemento que refuerza la necesidad de acuerdos de más largo plazo", dijo Wachholz, al remarcar que muchos productores necesitan comercializar rápidamente su cosecha porque no cuentan con capacidad suficiente para almacenarla durante más tiempo.
A su juicio, las restricciones fiscales, la escasez de ahorro interno y las elevadas tasas de interés dificultan las inversiones de largo plazo en infraestructura, un área decisiva para el desarrollo del agro.
"Una mayor presencia china en el financiamiento de la agricultura brasileña sería un gran impulso para ayudar a acelerar proyectos que hoy no están siendo desarrollados", sostuvo.
También consideró, en esa línea, que sería beneficioso para Brasil avanzar en agregación de valor a productos agropecuarios, bioenergía, conectividad rural, mecanización de pequeñas propiedades y cooperación científica.
Por su parte, Buffon reivindicó el fortalecimiento de la asociación bilateral sobre bases de beneficio mutuo entre China y Brasil.
"Para Brasil, China es el mercado más importante", dijo el presidente de Aprosoja, al señalar que el país busca atender de la mejor manera posible esa demanda.
Buffon explicó que la formación de precios en el mercado internacional depende de dinámicas distintas según cada segmento, y destacó la importancia de mecanismos de cobertura para equilibrar riesgos entre productores y compradores. "Los mecanismos de ambos lados deben usar esas trabas de precios para poder equilibrar el precio", afirmó.
El dirigente patronal sostuvo, sin embargo, que el principal desafío para ampliar y mejorar el comercio bilateral está en la infraestructura brasileña, sobre todo por las distancias entre los polos del agroenegocio con las principales terminales portuarias del Atlántico.
"Brasil hoy tiene un gran problema logístico", afirmó Buffon, al recordar que gran parte de la producción de soja se concentra en regiones del centro del país situadas a entre 2.000 y 3.000 kilómetros de los puertos.
En ese sentido, dijo que el sector privado defiende la impulsión de inversiones en hidrovías y ferrocarriles dentro de Brasil, con reglas claras que ofrezcan seguridad a los inversionistas y, al mismo tiempo, preserven la soberanía nacional.
Para Buffon, una logística más eficiente y barata generaría beneficios para ambas partes de la relación comercial. "Cuando tengamos una logística más barata, el comprador se va a beneficiar y automáticamente el costo de producción va a bajar. Entonces, es una gana-gana para los dos lados", expresó.








