SAO PAULO, 20 mar (Xinhua) -- El sector exportador de proteínas animales de Brasil solicitó al Gobierno federal medidas de apoyo financiero para mitigar los impactos logísticos y el aumento de costos derivados de la escalada del conflicto en Oriente Medio, informó hoy viernes la Asociación Brasileña de Proteína Animal, citada por la prensa local.
Brasil, uno de los principales proveedores globales de proteína animal, enfrenta dificultades en sus envíos debido a la incertidumbre en las rutas marítimas internacionales y al encarecimiento de los fletes y seguros.
En una comunicación enviada al Ministerio de Hacienda, la entidad pidió la adopción de mecanismos extraordinarios de apoyo al capital de giro de las empresas exportadoras, con el objetivo de preservar la liquidez y garantizar la continuidad de los embarques.
"Entendemos ser oportuno evaluar la adopción de instrumentos extraordinarios de apoyo financiero a las exportaciones, orientados específicamente a mitigar impactos logísticos temporales derivados de eventos geopolíticos excepcionales", señaló la ABPA en el documento.
Entre las medidas propuestas figuran la creación o ampliación de líneas de crédito emergenciales para exportadores de alimentos, la flexibilización de condiciones de financiamiento vinculadas al comercio exterior y la oferta de líneas de pre y pos-embarque con condiciones diferenciadas a través de bancos públicos.
"Resaltamos que no se trata de un problema estructural del sector productivo, sino de un efecto coyuntural derivado de factores geopolíticos externos que afectan el funcionamiento de las cadenas logísticas globales", añadió la entidad.
El conflicto en Oriente Medio tiene especial relevancia para el sector, ya que la región representa más del 25 por ciento de las exportaciones brasileñas de carne de pollo, pato y huevos, siendo además un mercado clave para productos halal.
Las tensiones recientes han generado riesgos operativos en corredores estratégicos como el Estrecho de Ormuz y el Canal de Suez, lo que ha llevado a navieras internacionales a reorganizar rutas, ajustar operaciones e incluso suspender temporalmente nuevas reservas hacia determinados destinos.
Como consecuencia, exportadores brasileños han tenido que redirigir envíos a través del Cabo de Buena Esperanza, utilizar puertos intermedios y enfrentar aumentos en los tiempos de tránsito marítimo de entre 10 y 15 días, además de mayores costos en fletes, seguros y gestión de contenedores refrigerados.








