RÍO DE JANEIRO, 19 mar (Xinhua) -- La selva amazónica genera lluvias con un valor económico superior a los 19.600 millones de dólares anuales para Brasil, según un estudio científico internacional que pone cifras al papel clave del mayor bosque tropical del planeta en la estabilidad climática y la economía regional.
La investigación, publicada en la revista "Communications Earth & Environment" y desarrollada por expertos de la Universidad de Leeds y la Universidad del Estado de Amazonas, estima que las precipitaciones generadas por la Amazonia brasileña equivalen a más de 100.000 millones de reales al año (unos 19.600 millones de dólares).
El cálculo se basa en el valor económico que estas precipitaciones aportan principalmente a la producción agrícola, que depende en gran medida de las lluvias generadas por la propia selva.
Cerca del 85 por ciento del agronegocio brasileño utiliza sistemas agrícolas dependientes de la lluvia, lo que refuerza la importancia de los llamados "ríos voladores", corrientes de humedad transportadas por el aire desde la Amazonia hacia otras regiones del país.
Estos flujos atmosféricos llevan vapor de agua hacia amplias zonas de Sudamérica, incluyendo el centro-oeste, el sudeste y el sur de Brasil, así como partes de Argentina, Paraguay y Bolivia, contribuyendo a mantener los regímenes de lluvia que sostienen importantes polos agrícolas y urbanos.
Los investigadores estimaron que cada hectárea de bosque amazónico preservado produce alrededor de 2,4 millones de litros de lluvia al año, lo que demuestra la estrecha relación entre la conservación forestal y la estabilidad climática en Brasil y en otras zonas del continente.
El estudio también advierte que la deforestación puede reducir significativamente la generación de lluvias, con posibles impactos sobre la producción agrícola, el abastecimiento de agua, la generación de energía hidroeléctrica y el equilibrio climático regional.
El climatólogo José Marengo, investigador del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden), explicó a Xinhua que la Amazonía desempeña un papel fundamental en la regulación del ciclo hidrológico del continente.
"La selva funciona como una gran bomba de humedad que transporta vapor de agua hacia otras regiones de Brasil y de Sudamérica. Si ese sistema se debilita por la deforestación o por el cambio climático, las lluvias pueden disminuir en zonas clave para la agricultura", afirmó.
Según Marengo, la estabilidad de los llamados ríos voladores es uno de los factores que explica la alta productividad agrícola en regiones como el centro-oeste y el sudeste del país.
"El agronegocio brasileño depende en gran medida de esas corrientes de humedad. La Amazonía ayuda a mantener el equilibrio climático que permite que los cultivos reciban las precipitaciones necesarias", agregó.
Por su parte, el investigador brasileño Paulo Artaxo, profesor del Instituto de Física de la Universidad de São Paulo (USP) y especialista en clima amazónico, señaló que la valoración económica del agua producida por la selva ayuda a dimensionar la importancia estratégica de su conservación.
"La Amazonia es un elemento central del sistema climático sudamericano. Cuando se destruye el bosque no solo se pierde biodiversidad, también se altera un mecanismo natural que regula las lluvias y sostiene parte de la economía del continente", afirmó.
Artaxo advirtió que la pérdida de grandes áreas de bosque puede modificar los patrones de lluvia y afectar la producción agrícola, la disponibilidad de agua y la generación de energía hidroeléctrica.
Brasil es uno de los mayores productores y exportadores agrícolas del mundo, con cultivos como soya, maíz, café y caña de azúcar que dependen en gran medida de las precipitaciones naturales.
Para los científicos, cuantificar el valor económico de los servicios ecosistémicos de la Amazonia puede ayudar a orientar políticas públicas de conservación y reforzar el argumento de que mantener la selva en pie genera beneficios económicos de gran escala para la sociedad.
"La selva amazónica no es solo un patrimonio ambiental, sino también una infraestructura natural que sostiene la producción agrícola, el suministro de agua y el equilibrio climático en gran parte de Sudamérica", concluyó Marengo.










