LA PAZ, 2 feb (Xinhua) -- El Gobierno de Bolivia apunta a introducir este año un sistema de tipo de cambio flotante y unificar la cotización del dólar, un paso que marcaría el mayor giro desde que el tipo de cambio fue congelado en 2011, informó este lunes el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza.
"Lo que venimos planteando desde hace tiempo es un solo tipo de cambio, un sistema flotante que se vaya moviendo conforme el mercado traiga o necesite más dólares", explicó a los periodistas el ministro, al subrayar que el objetivo es dejar atrás la coexistencia de múltiples referencias cambiarias.
Bolivia mantiene desde noviembre de 2011 un tipo de cambio oficial fijo de 6,96 bolivianos por dólar a la venta y 6,86 a la compra. Este esquema empezó a generar tensiones a partir de 2023, cuando la escasez de divisas y el aumento de la demanda impulsaron la aparición de un mercado paralelo, el cual en su momento más crítico, mayo de 2025, llegó a cotizarse en 20 bolivianos.
Ante este escenario, el Banco Central de Bolivia (BCB) introdujo una cotización referencial de mercado, que esta semana se ubicó en 8,64 bolivianos a la compra y 8,82 a la venta, con una leve alza respecto al cierre anterior.
Esa referencia ya es utilizada por la autoridad monetaria en operaciones como la compra de oro, mientras el mercado libre maneja su propia cotización con el dólar que se cotiza a 9,13 bolivianos a la compra y 9,10 a la venta.
Espinoza evitó fijar un calendario preciso para la unificación cambiaria, pero reiteró que la intención del Ejecutivo es que el proceso se concrete durante 2026.
El ministro sostuvo que ningún sistema económico funciona de manera eficiente con dos, tres o más tipos de cambio, y defendió la necesidad de avanzar hacia un esquema que aporte transparencia y reduzca la especulación, uno de los factores que, según el Gobierno, presionó al alza la cotización paralela en los últimos meses.
De acuerdo con Espinoza, la mayor claridad en la política cambiaria ya ha contribuido a una tendencia a la baja del dólar en el mercado informal, al disminuir las expectativas especulativas. El Ejecutivo confía en que esta dinámica se vea reforzada por un contexto externo e interno más favorable.
Entre los factores que el Gobierno considera fundamentales para respaldar la transición figuran los altos precios internacionales de los minerales, la previsión de una buena cosecha agrícola y los cambios en el sistema de precios de los carburantes.
La eventual adopción de un tipo de cambio flotante, según el ministro, representaría un punto de inflexión para una economía acostumbrada durante más de una década a la estabilidad nominal del dólar, y será observada de cerca por los mercados, los agentes económicos y los organismos financieros internacionales.











