QUITO, 17 ene (Xinhua) -- Las Fuerzas Armadas de Ecuador ejecutaron hoy sábado operaciones militares permanentes en las provincias costeras del Guayas, Esmeraldas, Manabí y El Oro, así como en la insular de Galápagos, como parte de las acciones de apoyo a la seguridad interna del país, que atraviesa una ola de violencia, informó la institución.
Entre las operaciones ejecutadas se contabilizan siete operativos de antiterrorismo y contraterrorismo; 19 operaciones de control de armas, municiones y explosivos (Camex) y tres operaciones Camex fluviales.
De igual forma se realizaron cuatro operativos de apoyo a la Policía Nacional y al Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI) en los centros carcelarios; patrullajes en instalaciones portuarias y en zonas estratégicas, además de acciones de seguridad en el sector hidrocarburífero.
"Estas acciones se desarrollaron con el objetivo de fortalecer el control territorial, prevenir actividades delictivas y garantizar la seguridad de la población en sectores estratégicos, reforzando el despliegue militar en las zonas con mayor nivel de conflictividad del país", precisaron las Fuerzas Armadas en un comunicado.
La institución señaló que este tipo de operativos se mantendrán de forma permanente como parte de una estrategia integral para contribuir al orden y la seguridad nacional.
Las operaciones militares se ejecutaron este sábado en medio del recrudecimiento de la inseguridad y la violencia criminal vinculada al narcotráfico que golpea al país sudamericano.
El pasado 15 de enero el Gobierno Nacional dio inicio a la operación "Fase de Ofensiva Total" en las provincias del Guayas, Los Ríos y Manabí, las más afectadas por la violencia y que actualmente se encuentran bajo "estado de excepción".
Ecuador inició 2026 en medio de un espiral de violencia criminal, con ataques armados y asesinatos múltiples en los primeros días del año, hechos que las autoridades atribuyen a disputas entre bandas delictivas.
Esta situación se da tras un 2025 marcado por una ola de inseguridad sin precedentes, con 8.847 homicidios, el año más violento en la historia del país, de acuerdo con las estadísticas oficiales.








