BUENOS AIRES, 16 ene (Xinhua) -- La eliminación de los aranceles a la importación de celulares en Argentina introduce cambios en la dinámica del mercado local de tecnología, en un contexto de apertura comercial, ajustes de precios y redefinición de la competencia entre producción local y las importaciones.
La medida, que rige desde el jueves, es interpretada por economistas como un giro en la política comercial del país, al consolidar un esquema de mayor competencia externa, tras una reducción escalonada que comenzó en 2025 y que ahora culmina con la eliminación definitiva del derecho de importación.
Desde el Gobierno argentino, el ministro de Economía, Luis Caputo, calificó la medida como "un nuevo paso en la eliminación de impuestos que permitirá mayor oferta y precios más competitivos", al destacar que permitirá facilitar el acceso a la tecnología para la población.
En diálogo con Xinhua, el economista Adrián Gutiérrez Cabello, especialista en estudios sectoriales, señaló que la quita del arancel representa "un continuo cambio de paradigma en la política comercial argentina, pasando de un modelo de sustitución de importaciones a uno de apertura competitiva".
Entre los aspectos positivos, el analista, quien es coordinador del Centro de Economía Regional de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín, subrayó el impacto de la medida sobre el acceso de la población a la tecnología y la dinámica del mercado.
"La reducción de costos facilita el acceso a tecnologías de última generación para sectores de menores ingresos, lo que impulsa la inclusión digital", manifestó, añadiendo que "al reducirse la diferencia de precio entre el mercado local y el externo, el incentivo para el mercado gris o contrabando disminuye drásticamente".
Gutiérrez Cabello también remarcó que la baja de costos favorece la actualización tecnológica de empresas y comercios. "Las empresas pueden renovar su parque tecnológico con menores costos operativos, mejorando la productividad general de la economía", explicó.
No obstante, el economista advirtió sobre los efectos adversos que puede generar la apertura en determinados segmentos industriales, en particular en el segmento tecnológico de la provincia de Tierra del Fuego, al sur del país sudamericano.
"El sector de ensamble enfrenta un desafío existencial. Se estima que genera cerca de 6.000 puestos de trabajo directos. Una parte de estos pueden estar en riesgo si no hay una reconversión rápida, a lo que se suma el empleo vinculado a la logística", expresó.
Por su parte, desde la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte), entidad que agrupa a las empresas electrónicas radicadas en Tierra del Fuego, señalaron que la medida ha representado un desafío relevante para el sector.
Afarte, citada por el medio local Infobae, explicó que desde que se inició la baja gradual de aranceles el año pasado, las compañías trabajaron junto a Gobiernos y sindicatos para mejorar la competitividad, reducir costos y ganar eficiencia.
Respecto a las nuevas condiciones del mercado interno tras la quita del impuesto de importación, Gutiérrez Cabello sostuvo que el arancel cero "es una condición necesaria pero no suficiente para una baja de precios inmediata y lineal". Asimismo señaló desafíos en relación con la estructura de costos, la financiación y los precios finales.
El economista añadió que, aun con el arancel cero, persisten otros componentes que inciden en el precio final de los celulares. Además, precisó que los productos nacionales cuentan con la ventaja para la población de poder financiarse a cuotas, pero suelen incorporar el costo de la financiación en un contexto en el que la inflación anual fue del 31 por ciento.
El economista también advirtió que el nuevo esquema puede generar tensiones entre grandes cadenas de venta al pormenor y actores de menor escala.
"Esto podría derivar en una concentración del mercado en manos de quienes tienen mayor capacidad financiera", enfatizó.
A mediano plazo, el economista anticipó eventuales cambios en el entramado productivo de Argentina, explicando que las plantas de ensamblaje podrían verse empujadas a reconvertirse hacia otros nichos o a enfocarse en servicios de postventa y logística.
"Al igualarse los costos del hardware, la competencia entre marcas se desplazará hacia la financiación, la garantía y el servicio técnico, convirtiéndose estos en los verdaderos diferenciadores en el mercado local", concluyó.








